Twister es uno de los juegos de habilidad preferidos por varias generaciones. Es un juego que requiere destreza física así como coordinación motora. Es ideal para que los niños aprendan a distinguir la derecha de la izquierda por lo que puede considerarse un juego educativo. Además es un excelente juego para fiestas. Historia El juego fue inventado en el año 1966 por charles e. Foley y neal rabens y publicado por milton bradley. Aunque reyr guyen afirmaba haber sido el inventor del juego. Guyen, era el dueño de la compañía donde se inventó Twister. De hecho, el nombre original del juego era pretzel. El Twister fue el primer juego de mesa que salió al mercado en donde las piezas eran el propio jugador por lo que fue toda una novedad para su época. Información general:
Objetivo del juego El objetivo es colocar la mano y/o el pie en el color indicado sin dejar que tu cuerpo toque el piso. Contenido Tablero en el suelo.
Un dado indicando la extremidad a apoyar y el mismo dado con el color a elegir.
Instrucciones
Edad sugerida: 6 años en adelante
Jugadores: dos o más (mejor entre dos a cuatro)
Descripción del tablero y el dado El Twister se juega sobre el suelo 50 puntos de colores. Los puntos están organizados en diez filas de cinco puntos cada una. Cada fila tiene puntos de un color en específico: verde, amarillo, azul rojo y gris El dado tiene cinco puntos y una cara para repetir tirada. Y también tiene cuatro caras para las extremidades y dos caras para repetir tirada. Reglas: Antes de comenzar Asegúrate de mover los objetos que están alrededor para evitar un golpe. Elige uno de los jugadores como árbitro, éste será quien estará a cargo de tirar el dado y determinar a quién le pertenece un movimiento... El resto de los jugadores deben quitarse los zapatos y acomodarse en los extremos. La manera en que se acomodan depende del número de jugadores:
Dos jugadores: uno frente al otro en los extremos más estrechos (donde está la palabra Twister) con un pie en el punto verde y otro en el amarillo. Tres jugadores: dos se colocan como se indicó anteriormente y el tercero coloca sus pies en los dos círculos rojos centrales. Cuatro jugadores: los cuatro jugadores se colocan frente a frente en los extremos donde está la palabra Twister. Pueden jugar en dos equipos.
Desarrollo del juego El árbitro mueve el dado y dice en voz alta la extremidad que debe mover y sobre el color que la debe colocar. Por ejemplo: mano derecha en azul. Todos los jugadores deben seguir la instrucción y mover la extremidad al punto indicado. Nunca debe moverse a un punto que ya está ocupado. Si dos jugadores se mueven al mismo punto el árbitro decide a quién le pertenece. El otro debe buscar otro punto disponible. Una vez se coloca una extremidad en un punto no debe moverse del mismo.
Final del juego El juego continúa hasta que uno de los jugadores toca el piso o cae. Si es un juego entre dos jugadores. El jugador que queda gana. Si el juego es entre más de dos jugadores se van eliminando los jugadores hasta que solo quede uno en pie. Este sería el ganador.
Laberinto
Uno de los pasatiempos preferidos de los niños es el laberinto. Conseguir salir de un laberinto dependerá mucho de la habilidad que tenga el niño, más que de su edad, aunque por lo general, es un juego que está indicado a niños a partir de los 6 años. Para quién está indicado el juego de laberintos
A partir de los seis años de edad, la mayoría de los niños está apto para empezar a jugar con laberintos. A esta edad, los niños ya son capaces de entender y aceptar las reglas en los juegos y buscar salidas. Además, tendrán la capacidad motora suficiente para resolver algunos laberintos. Los laberintos son juegos antiguos en los que los niños tienes que encontrar un camino o una ruta de principio a fin. Hay laberintos fáciles y otros más difíciles, es decir, de todos los niveles. A medida que los niños van consiguiendo la solución de algunos, pueden ir avanzando hacia los más complicados. Todo es una cuestión de práctica. Cómo se juega con laberintosLos laberintos funcionan como rompecabezas mentales. Los niños deben encontrar un camino correcto, y para ello tendrá que ir sorteando caminos sin salida. Tradicionalmente, un laberinto era una construcción complicada, generalmente de arbustos, donde la gente se perdía. Con el tiempo, el laberinto se fue transformando en un pasatiempo de mesa para niños y adultos. Los beneficios de los laberintos
El juego con laberintos aporta muchos beneficios a los niños: 1. Les ayudan a que tengan persistencia; 2. Aumenta el poder de concentración de los niños; 3. Mantienen a los niños ocupados mientras se divierten; 4. Ejercitan la mente y el ingenio de los niños; 5. Enseñan a los niños a resolver problemas; 6. Promueve las habilidades motoras finas del niño.
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